Renault Trafic. Cuando la marca es un genérico - Parte 1

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Durante años, la oferta de furgones livianos en el mercado argentino resultó escuálida. En los tempranos 60, variantes del camión Borgward B-611 y de los frontales DKW constituían las únicas alternativas. En la década siguiente fue IME quien tomó la posta con los Rastrojeros O71 / F81, derivados, precisamente, de los modelos discontinuados por las mencionadas fábricas cuando cerraron sus persianas. Los utilitarios de la compañía estatal fueron acompañados por versiones “frontalizadas” de las pick up F-100 y Chevrolet C-10, ambas de dudoso styling y escasa demanda. En los 80, la reconversión de la actividad automotriz le abría las puertas –por fin- a Volkswagen y así su popular Kombi concretaba su llegada tardía al mercado local.

Pero recién en la segunda mitad de la década, la aparición de un modelo de concepción contemporánea barría con todo lo conocido hasta entonces y marcaba un punto de inflexión en ese segmento. Cuando a mediados de 1986, Renault lanzaba el Trafic establecía un hito en su historia industrial y comercial en el país.

El utilitario del rombo llegaba en el momento oportuno. La reducida oferta de pick ups y la obsolescencia de la Kombi le allanaban un terreno que hasta entonces nadie había explotado con seriedad. Las 2560 unidades fabricadas ese año señalaban un auspicioso futuro.

Con dos versiones de motor, 1397 cc (derivado del Renault 12) y 1995 cc (derivado del Renault 18) y dos distancias entre ejes, 2800 mm y 3200 mm, el abanico de configuraciones parecía infinito. De serie, Renault ofrecía seis alternativas, tres minibuses y tres furgones. A los modelos base se sumaba un gran número de adaptaciones realizadas por carroceros independientes, pero bajo la supervisión de la fábrica. Entra ellas, se contaba con dos versiones de ambulancia, minibús de lujo, minibús familiar, minibús escolar, un vehículo doble cabina, personal van, camping car, transportes isotérmicos y frigoríficos. Además, se había desarrollado un kit especial para camping. La creativa publicidad televisiva que acompañaba su lanzamiento comercial mostraba a dos desesperados espías en una frenética persecución donde resultaba imposible alcanzar una Trafic que se mimetizaba en infinidad de variables.  

La motorización chica estaba disponible solo para los modelos de chasis corto y se combinaba con una transmisión de cuatro velocidades, mientras que el motor más grande podía montarse sobre los dos tipos de chasis en combinación con una caja de cinco marchas. En todos los casos, la trasmisión era delantera y los motores funcionaban con nafta común.

Su cabina alojaba cómodamente tres ocupantes, distribuidos en un asiento reclinable para el conductor y otro doble plaza para los acompañantes. Tanto los minibuses como los furgones disponían de una puerta lateral derecha deslizable, un portón trasero doble hoja y una trampa de ventilación sobre el techo.

En el caso de los minibuses, la capacidad máxima era de 10 pasajeros (con el conductor incluido), mientras que los furgones podían transportar una carga útil de 1000 kilos y disponían de un volumen de 5,30 m3 o 6,30 m3, según la distancia entre ejes.


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